Por: 1996celta ( rosafermu) MADRID / España

miércoles, 13 de marzo de 2013

LOS SOFOCOS EN EL TEATRO (Amalia Enriquez)


LOLITA LEVANTA EL VUELO Y TRIUNFA CON "SOFOCOS" EN EL TEATRO

La menopausia en clave de humor

“Tienes que venir a verme al teatro para que, cuando estés en esa situación, te rías de la menopausia y todo lo que la rodea como yo lo hago”. Imposible resistirse a una aconsejable invitación como esa, sobre todo viniendo de alguien que ha hecho posible que entienda el sentido de la amistad como una inyección de vida. SOFOCOS es el antídoto perfecto para esa etapa tan crítica en la vida de una mujer. Lolita nos da las pautas


Lolita y Amalia Enríquez
Tomarse esa etapa con sentido del humor y, sobre todo, con el convencimiento que no es la tumba de nuestro atractivo sino que puede llegar a suponer todo lo contrario por lo bueno que aporta, es la actitud con la que hay que enfrentarse a esa nueva etapa vital.
Soy bastante escéptica cuando me hablan de la crisis de los 30,40,50..y ¡cómo no! de la temida menopausia de la que ninguna nos vamos a librar. No sé si soy una insensata pero me enfrenté feliz a esos 30 que tanto trauma suponen para la mayoría. A esos y a los que vinieron detrás. La felicidad para mí es cumplirlos y hacerlo en plenas facultades físicas y mentales, disfrutar de la vida, de los pequeños placeres cotidianos, de la familia, los amigos, la pareja..
Lolita y Amalia Enríquez

Entre esa gente que, a lo largo de los años, me ha dado felicidad, cariño y me ha hecho un sitio en su mundo está Lolita. Si se pudiese renombrar la lealtad, sin duda ahora tendría su nombre. Fiel a sus orígenes, sus principios, su historia, su familia, su gente…Los años han embellecido su madurez y el amor le ha contagiado una serenidad, que absorbe cada instante de esta segunda vida. El suyo es un espíritu inquieto, noble y leal. Amiga fiel, en los buenos y malos momentos, durante una temporada ha necesitado una dosis extra de mimos para recuperarse de algunos meses de una dureza injustificada e injusta. Orgullosa como madre y plena como mujer, Lolita camina en los 55 con la luz de la felicidad como compañera de viaje..

“Hay momentos en los que quiero y necesito hacer balance” - me dice-” pero no será el único que haré en mi vida. La Lolita que camina hacia los 55 años es la misma de los veinte, pero con más arrugas, con más responsabilidades y esperando que mis hijos me hagan abuela. Ahora soy una mujer más tranquila, sin esa preocupación de querer llegar, de querer ser. Ahora soy una mujer más serena, mis sueños de adolescente se han cumplido en su mayoría. Ahora tengo otros: los de hacer una buena película, que me llegue una buena serie, ver crecer a mis hijos, a mis nietos, tener una casa en la playa, envejecer al lado de Pablo, que mis discos funcionen. Tengo aún muchas ilusiones, pero distintas a las de antes”.
En el teatro conoció a Pablo Durán, su segundo marido y la persona que le ha dado una serenidad y una calma que antes no tenía. “Pablo me acepta como persona y como artista. El está viviendo con Lola Gonzalez Flores, una mujer que en sus ratos libres es artista (risas)..En serio. El sabía con quién se juntaba, me conoció siendo Lolita. Es más, te voy a decir algo que no he dicho nunca públicamente: Pablo aceptó hacer la obra de teatro, en la que nos conocimos, porque quería conocer a Lolita, le hacía ilusión trabajar con Lolita. No veas qué subidón de vanidad tuve!!!. El lleva bien todo esto y, además te digo una cosa, el protagonismo en casa lo lleva él, que es el hombre de la casa. El lleva los pantalones y yo organizo el funcionamiento de la casa, la comida, las compras…pero la última palabra, el “sí cariño”, la tiene él (risas)”.
Lolita tampoco quiso faltar a la cita

Pablo la entiende como nadie, asume un voluntario segundo plano y representa el “reposo del guerrero”. “Yo me he pasado muchos años dando bandazos” –reconoce Lolita-, “intentando encontrar a la persona que compartiera mi vida, de la que me enamorara de verdad y me sintiera a gusto, de la que mis hijos se sintieran orgullosos y lo quisieran. Y, de repente, llegó él después de diez años de búsqueda”.
Su apoyo, ayuda, amor y unas cuantas cosas más es la manera que tiene Pablo de mitigar el dolor por las ausencias que no eliges. “Tu siempre me dices que las que eliges tienen solución,no?”,me pregunta Lolita. Y es cierto, es una de las cosas que tengo claras. “Y tienes razón”, me dice.”Las que no eliges te destrozan la vida, sobre todo cuando no son ley de vida. Mi madre se murió con setenta y tantos años, fue muy duro pero ya había vivido y disfrutado de la vida. Mi padre también murió con esa edad pero, a diferencia de mi madre, él se llevó la pena de haber sobrevivido a su hijo. Mi hermano podría haber vivido muchos años más. Con su muerte, a Rosario y a mí nos cortaron una raíz muy profunda”.
Lolita,Elena Furiase y Amalia Enríquez

Se le ve venir siempre. No tiene dobleces, dice lo que piensa aunque la vida le ha desmostrado que no siempre se puede decir lo que piensas “a cara descubierta”. La madurez le ha dado mucha tranquilidad y se toma las cosas con otro talante, sin embargo hay alguna inseguridad detrás de esa imagen idílica. “¡Claro,tú lo sabes bien!Lloro con las películas, todavía se me caen las lágrimas con algún dibujo animado. Soy una sentimental!! Ya me ves, ahora estoy emocionada hablando de todo esto contigo…pero soy feliz así!!!”..

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